lunes, 7 de enero de 2008

De Vuelta

Buenas, aquí estoy nuevamente, volviendo a los Países Bajos. La pasé muy bien por la madre patria, tan bien que apenas pisé el aeropuerto ya empecé a extrañar un poco... había que volver a la vida de hombre solo.

Tengo muchas cosas para contar sobre mis pequeñas vacaciones, espero me alcancen la memoria y capacidad para hacerlo. Por lo pronto, les dejo la historia de las travesías de mis viajes de ida y vuelta...

HOLANDA - ESPAÑA

El día anterior había caído en que mi salida era muy temprano, y que por lo tanto los ómnibuses no iban a estar andando a esa hora. Como los taxis tienen unos precios del carajo, decido hacer un cacho de ejercicio y arrancar caminando hacia la estación de trenes.

Meto como una hora y media de caminata cruzando media ciudad... Luego, me tomo el tren a Amsterdam Schiphol (aeropuerto), y más tarde el avión a Madrid. Aunque usted no lo crea, hago todo en tiempo y forma. Me sorprende lo fácil que fue todo. Abordé el avión sin mostrarle nunca el pasaporte a nadie, podría haber sido el mismísimo Osama que igual iba a subir.

Cómo me iban a estar esperando, no me quemo en averiguar posibles traslados y todo eso. Cuando llego al aeropuerto de Barajas no veo a nadie...

Espero un buen rato y nada, luego de media hora pienso "hace como cinco años que se fueron, pero hay cosas del ser uruguayo que se llevan en la sangre"... al rato, decido prender el celular y llamar a mis anfitriones. En ese preciso momento recibo su llamada. La conversación fue más o menos algo como esto:

Mariana - Hola, ¿por dónde andás?
Yo - Y, yo ya llegué hace un rato. Estoy en una puerta.
M - ¿Cómo que llegaste? Si nosotros estamos acá en la puerta y no te vimos.
Y - Yo ya pasé la puerta de salida, la puerta once según dice acá.
M - ¿Qué puerta once si acá hay una sola puerta por la que sale todo el mundo?
Y - Yo que sé, acá la puerta dice 11.
M - Pero será que todavía no has salido del todo.
Y - Mmmm, desde acá veo los taxis de afuera, así que si sigo saliendo me voy del aeropuerto.
M - ¿Y dónde estás que no te vemos? Decime, ¿ves una cafetería por ahí?
Y - Si.
M - Andá para ahí.
Y - Ahí estoy.
M - ¡Nosotros también! ¿Dónde estás? ¿Ves a una embaraza que hay acá?
Y - Mmmm no, para nada. Estaré en otra cafetería.
M - Pero hay una sola. ¿En qué piso estás?
Y - En el piso cero por lo que dice acá.
M - ¡No puede ser! Nosotros también, más abajo de acá no podemos ir.
Y - Yo podría bajar un piso, acá hay un par de escaleras, pero voy a un parking.
M - ¿Qué? Decime una cosa, ¿estás seguro que estás en la Terminal 1?
Y - Y yo qué sé. Estoy en la terminal que decía el mail que te mandé.
M - Estás en la T1 entonces.
Y - Mmmmmm .. acá hay una puerta que dice T1, T2 y T3 ... me parece que estoy en la T4.
M - ¿El techo es amarillo y todo con ondas?
Y - ¡Exacto!
M - ¡Estás en otra Terminal! Bueno, esperanos en un lugar visible que en unos 20 minutos estamos ahí.

Errores varios y algunos malentendidos habían hecho que me fueran a esperar a la terminal equivocada. Pero bueno, no fue más que una pequeña postergación de los reencuentros.


ESPAÑA - HOLANDA

Tenía que abordar el avión a las 06:15 ... ¡Otro avión demasiado tempranero para el transporte público! Como Miraflores de la Sierra (el pueblo donde viven mis amigos) queda a unos 50 km de Madrid, y no soy un maratonista profesional, esta vez no daba para caminar. Así que me tuve que tomar el último ómnibus a Madrid, que salía a las 22 hs. Luego de la cena y las despedidas emprendí mi camino de retorno...

Esa mañana nos habíamos hecho un tour turístico de tres horas de caminata por Madrid, que nos dió perfecto para conocer sus principales monumentos y sacar alguna que otra foto. Por eso, y porque no la tenía demasiado clara con los horarios de cierre del Metro, en cuanto llegué a Madrid me tomé el Metro para el aeropuerto. Conclusión, a las 23:30 ya me encontraba en Barajas esperando que pase el tiempo.

Para estar más tranquilo, aproveché a hacer el check-in en una de las máquinas que había por ahí (gracias al pasaje electrónico ya no se precisa gente para esas cosas), y luego me dispuse a recorrer un poco para ver que se podía hacer.

De madrugada los aeropuertos no lucen tan vivos como durante el día. Los comercios y free-shops están cerrados y la gente está toda distribuída por ahí, buscando alguna forma de dormir. Decidí seguir el ejemplo de varios de ellos y literalmente me tiré en el piso a tratar de descanzar. Prendí la radio, y entre programas de fútbol español (¿Hay que darle una oportunidad a Ronaldinho?) y cine (¿Nuestras películas la rompen en EEUU?) logré dormir un rato. Me desperté a las dos horas y con la radio sin pilas. La espera sería más larga ahora...

Pero ta, se sobrevivió. Con todos los huesos destrozados por la superficie en la que había dormido, logré llegar al embarque. Esta vez no fue tan sencillo, parece que los gallegos son más hinchapelotas en este sentido. No sólo me pidieron el pasaporte, sino que tuve que mostrar también el permiso de residencia en Europa. ¡Qué ganas de joder! ¿No ves que me estoy yendo? Si no tuviera el permiso sería un problema menos para vos :-)

El viaje en el avión fue lo más parecido a dormir en cama que tuve. Lástima que fueron sólo dos horitas. Al llegar, todavía no sé por qué, en lugar de tomar el tren que demora media hora me tomé uno que pasó por vaya uno a saber dónde, paró en todos lados, y demoró más de una hora... ¡Por lo menos esta vez había ómnibus para llegar a casa!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

vemos como se comprueban las leyes de murphy correspondientes a los capitulos de: encuentros personales, esperas en viajes y eventualmente persona tercermundista en lugares donde no deberia estar por ser un decendiente de indio.

Anónimo dijo...

que cosa, el viaje en avion demora lo mismo que la cita sj-mdeo por canelones, el resto de los paralelismos los dejo librados a su imaginacion, fiel lector.

Anónimo dijo...

Jajajaja, un error lo comete cualquiera... no todo el mundo es perfecto y entiende a estos gallegos que hacen terminales de aeropuertos (reitero del mismo aeropuerto)con diferencias de kilometros eso es a lo bestia... no me jodas!!!!!!!
pero bueno salvando los errores del comienzo la cosa no estuvo mal, a pesar de las temperaturas de congelación, de Martín Martín, de Callou y de una cagada imprevista que te hizo enfrentar con la cruel realidad de... JAJAJAJA, CAMBIARLE LOS PAÑALES A TU AHIJADO, si señores el "nene" cambiando pañales, guiado por su ahijado que al ver que el "paino" no tenia ni puñetera idea tomo la posta y lo guió "asi no, asi, levanta, paino..." jajajajaja
Lo siento biny tenia que contarlo. Esto tenia que quedar para la posteridad, jajajaja.
Esperando no hayan represalias.
Mariam

marcos dijo...

jajajajjaa .. si la verdad que si ..
cuando tenga un rato más (y me den las bolas) prometo seguir con más anécdotas!

besos!