sábado, 22 de diciembre de 2007

Licencia

Bueno, ya sé que hace tiempo que no escribo y esas cosas. Pero pasa que he estado bastante ocupado en esta semana. Por si ésto fuera poco, les cuento que tampoco voy a escribir por un par de semanas. ¿Por qué? Unas pequeñas vacaciones que me tomo para ir a pasar las fiestas en España, con un par de muy buenos amigos que hace tiempazo no veo...

Así que ... ¡nos vemos el año que viene!




FRÍO: ¡Qué lo parió que frío que hace! La fisionomía de la ciudad ha cambiado bastante, predomina el blanco por todos lados, y algunos lagos se han convertido en pistas de patinaje. Por acá hay algunas pocas fotos de la consecuencias del frío.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Dos martes dos...

Se nos viene fin de año, festejamos navidad,
los ensayos se complican preparando carnaval.
Ya está cerca fin de año en Holanda, en Canadá
los muchachos congelados recordando carnaval...

Y bueno, estamos en diciembre, el mes de las despedidas y las pocas ganas de trabajar. Acá en realidad la cosa no es tan así. Pero igual, vaya uno a saber por qué, van dos martes seguidos que tenemos alguna que otra ocasión para tomar alguito, y lo peor de todo es que ¡es todo por culpa de la Universidad!

El martes anterior tuvimos el último Departementsborrel del año. ¿Qué es eso? Una vez al mes, al finalizar la jornada de trabajo (16:30 hs), se nos invita a todos a tener un encuentro "distendido" en la sala de café del Departamento de Informática, acompañado de bebidas gratis y algo para picar. Algo parecido a "los viernes culturales" del InCo, pero con un par de mesas llenas de cerveza, vino y todo tipo de bebidas, que, esto es lo mejor de todo, paga el Departamento. ¡Muy interesante!

Mientras chupábamos y conversábamos nos visitó Sinterklaas. Hizo un par de chistes en holandés (sólo para locales supongo) y se las tomó. Supongo que no le caí muy bien, porque luego en la noche no llegó ningún regalo a mis zapatitos. Voy a ver si nuestro Papá Noel me da más bola.

Este era mi segundo Departementsborrel desde que estoy acá. El primero me agarró muy nuevito, no conocía a casi nadie. Tímidamente me había tomado un par de cervezas y había vuelto rápido a mi oficina. Esta vez no fue tan así. No digo que nos hayan echado del lugar, pero sí puedo asegurar que fuimos de los últimos en irnos, y que provocamos al menos un recambio de casillero. Eso sí, todo sin perder la prolijidad. Cuando vimos que la cosa ya no daba, y ya que habíamos calentado los motores, decidimos seguirla en uno de los bares de estudiantes que hay en el campus. Estaba bastante bien para ser martes, además de que la cerveza está barata y tocaron un par de bandas que no sonaban nada mal.

Ayer tuvimos la revancha. Motivo: el "Almuerzo de Navidad" del Departamento. Lugar: Jardines Botánicos del Campus. Menú: Comida Sudamericana acompañada de cerveza y/o vino.

En un ambiente un poco más formal, tuvimos nuestra suerte de "comida de fin de año". Discursos de parte del secretario (mi ex casero) y del director del Departamento. Todo muy lindo, todo muy en holandés.

Luego, un montón de comida que de sudamericana tenía lo que yo tengo de neozelandés. Yo no sé quien carajo les dijo que el cous cous, el salmón ahumado, los tallarines chinos y los tacos son sudamericanos. Pero bueno, a no quejarse, que rara vez puede uno comer este tipo de cosas. Además ... ¡había carne asada! Estaba más cruda que "la pasión de Cristo", pero ¡era carne! Me agarré un par de buenos pedazos de esa cosa que hace tiempo no probaba. Al comerlos creo que llegué a escuchar un llanto desde adentro de mi estómago, y un emocionado "¡volviste! no sabés como te extrañé".

lunes, 3 de diciembre de 2007

La Multa

Caída ya la noche íbamos pedaleando rumbo al centro cuando, al entrar a un parque, Alexey me dice "¡ahí cagué!. No entendí lo que me quería decir. Por un segundo pensé "¿y éste qué se tomó?", pero mis dudas se empezaron a aclarar cuando vi al montón de policías que interrumpían nuestro camino. Resulta que mi compañero iba sin luces en su bicicleta, cosa que en este país es visto como una infracción que se merece una buena multa...

- ¿Por qué no lleva sus luces encendidas?
- Están rotas
- Bueno, acompáñeme un segundo hacia el costado...

Comenzaba la conversación en un tono bastante cordial, al cual yo al menos no estaba acostumbrado.

- Bueno, ahora le vamos a realizar una multa. ¿Tiene su documento?
- Perdón ¿Cómo? No soy de aquí, sólo estoy temporalmente.

Es increíble como en cuestión de milésimas de segundos alguien que hace tiempo vive aquí, domina excelentemente el inglés y bastante bien el holandés se puede convertir en un simple extranjero que no entiende nada. Era claro que la consigna era hacerse el boludo y complicarles bien la vida a los milicos para ver si se podía zafar.

- ¿Tiene su documento?
- No, no lo tengo conmigo.

La cosa se les ponía difícil, se ve que no es algo común que alguien ande sin sus documentos. Nuestro policía llamó a un superior, le empezó a consultar. Ahí noté que el "¿y esto no se podrá arreglar de alguna otra manera?" no corre acá.

- Bueno, lo que podemos hacer es que algún amigo le traiga el documento de su casa. Sino nos puede acompañar a la estación y ahí esperar a que alguien le traiga el documento.

¿Y ahora? Bastaba verle la cara a mi compañero para darse cuenta que lo del documento era todo mentira, y que por lo tanto era imposible que alguien fuera a buscar algo que él tenía en su billetera. La etapa de "no te digo quien soy y andá a cobrarle a Magoya" había terminado. Ahora había que ver como resolver la situación.

- Mmmh. A ver, ¿pero que tipo de documento les sirve? - buscando en la mochila a ver si salía alguna otra cosa - Acá tengo mi pasaporte, ¿ésto sirve?
- Si, claro, claro.

Ya estaba todo perdido, no había forma de dar direcciones truchas ni nada, dado que el municipio tiene una base de datos con la identidad y dirección de todo el mundo. ¿Ya estaba todo perdido o quedaba una última chance? ¿entenderá este milico cómo sacar los datos de un pasaporte boliviano? ... Le costó bastante. Nombre y apellido demoraron un rato, pero aparecieron, esa era la última ficha, que confundieran el nombre con el tipo de documento y que pensaran que se llamaba "Común".

- Eeh, Bolivia es el lugar donde nació ¿no?
- No. Bolivia es mi nacionalidad, nací en Rusia.
- Aaaah, si si, aquí dice Leningrado. ¡Siempre me tocan los complicados! - bromeó el policía

Era demasiada cordialidad. ¿Cómo te pueden hacer una broma cuando te están multando? Ya parecía joda eso. Y hacía que la calentura aumentara. Yo creo que preferiría al clásico milico sorete que de paso te basurea un poco, y por lo menos hace que tu calentura tenga un nombre.

Otro problema fue encontrar la dirección. Hubo que llamar a otro milico que viniera con un mapa y se fijara. Ya finalizado el trámite, y habiéndolo fajado con una multa de 20 euros, nos "invitan" a continuar nuestra ruta caminando. Yo hace rato había notado que caía pila de gente caminando con la bicicleta a tiro. Pensamos que quizás alguien estaba avisando sobre la presencia de los canas, pero a las pocas cuadras nos dimos cuenta que en realidad habían milicos por todas partes, que era una especie de gran operativo. Se ve que hacía falta plata para comprar los regalitos de Sinterklaas.

viernes, 30 de noviembre de 2007

El Brillante

El sábado pasado fui a comer paella a un club español llamado "El Brillante". Si, ya sé que fue hace casi una semana, pero pasa que con esto de hacerme el que estudio no he tenido mucho tiempo para escribir.

Como todas mis cosas, fui a comprar el ticket tres horas antes de que empezara la cena. Cuando llego, luego de casi darme por vencido por no encontrar el lugar que parece escondido, me encuentro con un extraño salón bien a la antigua. Un veterano en la barra, cuatro tipos jugando a las cartas en una mesita y otros tantos observando la partida. Pregunto por los tickets, me dicen lo que yo ya sabía, que había plazo hasta hace cinco días para comprar el ticket. Me hago el boludo, mal no me sale, se consultan entre ellos y me anotan. Así que me las tomo y vuelvo en un rato.

Vuelvo y el lugar de llenó de "gallegos". Todos emigrantes. Se nota que están muy unidos entre ellos, que pasaron más de una, pero que ya están más que acostumbrados a la vida acá. Pienso en la cantidad de historias de emigración que tienen los españoles, y que bueno que sería que los que todavía están en España se acuerden de eso cuando reciben a nuestros emigrados. ¡Qué bueno que sería! Pero no lo es...

Llega la comida y vamos a la mesa. Paella y Gambas al vino. Nunca había comido nada de eso, ¡me quedan tantas cosas por probar! No está nada mal. Para mi gusto le faltaba un poco más de sal, pero todos saben que para mi gusto hasta a la sal le falta sal. Así que le doy un aprobado.

En la comida conversamos con una pareja compuesta por un holandés y una española. ¡Y sus pequeños hijos bilingües! ¡Pucha, quién pudiera tener la facilidad de un niño para aprender un idioma!

Termina la comida y pide la palabra "El Presidente". Luego de un discurso muy sentimental y sentido termina diciendo "y ahora la copa la invito yo, no el club, ¡el presidente!". Ahí terminé de cerciorarme que el presidente estaba en pedo. De ahí en adelante entre el presidente y el dj (el que pasa música) me hicieron la noche. El presidente bastante mamado, sacando a bailar a todo el mundo y haciendo un paso de baile completamente indescriptible. El dj, vestido con una campera de tela de avión flúo muy ochentosa, metía un cd y se ponía a un costado con cara de aburrido hasta que terminara la canción. Luego de terminada la canción había tiempo para decidir cual iba a ser la siguiente. ¡Y qué enganches se mandaba! Pasábamos de música tradicional española a "la camisa negra" con una facilidad envidiable.

Después vino una revolución contra el dj y coparon la música unas que querían bailar flamenco. Después de un par de temas las bolas se te entran a llenar bastante, así que hubo que tomarse los vientos.





COMIDA: En esta semana he probado la paella, las gambas, el kebab griego y una ensalada de pescado crudo. ¡No me conozco! Se nota la ausencia del asado en el menú. Ojo, que el queso y la clara del huevo duro todavía no me gustan.

HERENCIA: Luego de haberme cruzado con gente de Holanda, Alemania, USA, Grecia, Indonesia, Egipto, Irak, Polonia, Eslovenia, Turquía, Rumania, China, Japón, etc etc etc, uno nota cada vez más lo parecidos que somos a los españoles y a los tanos. No hay caso, ¡lo que se hereda no se roba! Al verme gesticular, un tano me dijo: "che, pero vos sos más italiano que nosotros, sos italiano a la antigua". Un capítulo aparte se merece nuestro "parecido" a los argentinos. Es claro que si todo fuera un poco más normal Uruguay y Argentina serían un solo país (me pasé de reflexivo y pelotudo).

SORPRESA: Ya no puedo decir que soy de un pequeño país, dado que Holanda entra como cinco veces en Uruguay. Pero algo que ha sorprendido muchísimo a cada persona que se lo digo, es que tengamos nada más que tres millones de habitantes. La verdad que da gracia ver esas caras de asombro, sinceramente nadie lo puede creer... de alguna forma u otra, ¡somos y seremos raros!

martes, 20 de noviembre de 2007

#

¿Vieron el símbolo del título? Si, el símbolo raro que hay en el teclado del teléfono. El símbolo de cardinal, el "#".

Ok, traten de imaginarse que ese símbolo representa absolutamente todas las puteadas que conocen. ¡Pero todas todas! No me dejen ninguna afuera. Nada de nada. Desde la más ingenua a la más grosera. Si si, esa que te da mucha vergüenza también. ¡Todas dije!

¿Ya están todas? ¿Seguro que no se olvidan de ninguna? Miren que es muy importante que ese símbolo represente todas las puteadas habidas y por haber ¿Seguro seguro? Bueno, sigamos...

Les cuento que acabo de llegar a casa luego de una larga jornada de trabajo. Como recordarán el edificio en el cual vivo tiene unos 18 pisos. Yo estoy en el piso 14. Que es lindo porque desde arriba tenés terrible vista. Pero no es tan lindo si tenés que subir por la escalera cada uno de esos interminables 14 pisos, porque no andaba ninguno de los # ascensores manga de holandeses # # # # # # y la reverenda # # # #, ¿Por qué # # hacen edificios tan altos si no saber mantener un # # # ascensor andando? Y # # toda su familia y # # # tu hermana la más chica y # al perro si tienen. ¡Aaah! Me olvidaba que # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # # #.

Es todo ¡gracias! Los dejo, que tengo que respirar.

domingo, 18 de noviembre de 2007

¡Llegó Sinterklaas!

En la tarde de ayer llegó en barco desde España, para alegría de los niños, el mismísimo Sinterklaas. Esta llegada fue trasmitida en directo por la televisión holandesa, como siempre.

Usted dirá ¿y quién carajo es Sinterklaas? Enseguidita paso a contarle...

San Nicolás (Sinterklaas) es un viejito que viene desde España a mediados de noviembre, y que en la noche del 5 de diciembre sale en su caballo blanco a repartir regalos en los zapatitos de todos los niños. Pero él no trabaja solo, está acompañado de los Zwarte Pieten, unos negritos simpáticos y juguetones que son sus "ayudantes" (si niños ¡no son esclavos! son "ayudantes" los negritos que le cargan los juguetes y bajan por las chimeneas mientras el viejo va a caballo por arriba de los techos). Aquí les dejo unos segundos de la llegada, que pude cazar haciendo zapping por los informativos:



Bueno, si leyeron la descripción y vieron las imágenes, no hay que tener más de dos gramos de cerebro para ver las similitudes que hay entre este personaje y nuestro viejo y querido Papá Noel. Pregunté si eran el mismo, pero resulta que no, que inclusive hoy en día esta vieja tradición compite con la de Papá Noel en las preferencias de los niños.

Como ya estoy quemado con leche por el asunto de los Ricarditos, me puse a leer antes de abrir la boca...

Y si, como era obvio, existe una relación entre Sinterklaas y Papá Noel. La historia es la siguiente. Los holandeses tenían una colonia, llamada Nueva Amsterdam, ubicada en la costa de lo que hoy son los Estados Unidos. Por supuesto que junto con ellos fue su tradición de Sinterklaas. Después llegaron los ingleses y pasó lo que pasó. Nueva Amsterdam pasó a llamarse Nueva York, y Sinterklaas pasó a ser Santa Claus. Finalmente, como todas las tradiciones yanquies, se extendió por todo el mundo (con un retoque final a su aspecto dado por la mismísima Coca Cola).

Lo curioso es que ahora en Holanda el viejo Sinterklaas ¡está compitiendo contra una mutación de sí mismo!



YAPA: les dejo un video que deja en evidencia que el negro Rada está metido en todo este negocio.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Ik studeer Nederlands

El día de hoy me he iniciado en el estudio de la lengua de los Países Bajos. Lengua que, para mi sorpresa, se llama Nederlands y no Dutch.

La verdad que estaba esperando este momento con muchas ganas. Me había propuesto no desperdiciar esta oportunidad. No quería que me pasara lo me había pasado con el inglés, que no se por qué nunca me gustó estudiar, y por lo tanto no aproveché lo suficiente. Ahora soy un tipo más maduro y esto me va a servir.

Así que le manguié el libro a un conocido (tampoco me atacó el fanatismo como para comprarlo, todo tiene su límite) y arranqué para el James Boswell Institute. A sacarle todo el jugo posible a esas clases de dos horas y cuarenta y cinco minutos, tres veces por semana...

...dos horas y cuarenta y cinco minutos, tres veces por semana ... ¡qué embole! Yo creo que fue arrancar nada más la clase y ya me acordé perfectamente porque no me gustaba estudiar inglés. ¡Soy tan patético estudiando idiomas!

¡Aaaaargh! Casi tres horas diciendo trivialidades como un pelotudo, y para colmo diciéndolas mal, tratando de imitar sonidos que no me suenan a nada. Cada segundo me pareció una eternidad. ¡Qué dolor! Y encima hay que estudiar y ¡hacer deberes! ¿Quién me mandó a hacer esto? ... lo peor de todo es que ¡fui yo!

Y bueno, si me banqué como diez años sufriendo lo otro, unos meses de esto no me van a matar. Habrá que aguantar, que por algo Mijn achternaam is Bien Machito!

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Imagen en Movimiento

Me pareció que estaría bueno que pudieran ver y escuchar algo de lo que yo veo y escucho por acá. Y para eso ¡que mejor que la televisión local! Por eso les dejo un muy pequeño documental de la torre Dom. Ahí se puede ver un pedacito de la ciudad, como la he visto (aunque a la torre nunca entré), y no entender nada de lo que dicen, ¡como no he entendido!.

lunes, 5 de noviembre de 2007

La Carta

Me llega una carta del IND (Inmigración y Naturalización) de unas 4 hojas escritas todas en perfecto holandés, salvo por el primer párrafo que está escrito en inglés y reza lo siguiente:

"Esta carta dice que usted recibirá un permiso de residencia. En unas pocas semanas usted va a recibir una invitación que dirá dónde y cuándo debe retirarlo. La validez del permiso de residencia se indica en el párrafo 2 (holandés: besluit): desde (holandés: met ingang van) fecha de comienzo, válido hasta (geldig tot) fecha de expiración."


Y efectivamente, en el párrafo dos dice: "Besluit bla bla bla met ingang van 25 oktober 2007, geldig tot 1 april 2009."

Yo al párrafo en inglés le agregaría:

"El resto de la carta metételo bien en el orto".

viernes, 2 de noviembre de 2007

Mudanza

El miércoles de noche decidí no salir y dedicarme a organizar mis cosas. Poner la ropa de nuevo en la valija, que por supuesto esta vez no entraba, y organizar todos los demás cachibaches. ¡Me mudaba al otro día! Por segunda vez en mi vida me toca "abandonar el nido". Ya tuve mis clases de vida en Holanda y ahora comienza la independencia total. Tendré que sobrevivir por mí mismo. ¡Soy grande!

En la mañana del miércoles pedí prestada la aspiradora y me puse a limpiar el cuarto que abandonaba. Algunos dirán que alcahuete, yo digo que puede ser, pero prefiero decir que me gusta ser un buen huésped (o inquilino), y no quedar mal. Uno nunca sabe...

El apartamentito al que me mudé está en un edificio llamado De Bisschoppen (El Obispo), que se encuentra dentro del campus de la Universidad, a unos veinte minutos en bici desde mi antiguo hogar. Al edificio ya lo conocía por fuera, me había dado varias vueltas imaginando donde iba a vivir. Pero nunca había entrado. Así que conocí mi apartamento al momento de mudarme, justo después de firmar el contrato (¿?).

Piso 14, la puerta naranja. ¡Está re bueno! Muy prolijo y completamente equipado (les dejo algunas fotos). Ni que hablar de la calefacción que, estando siempre prendida, hace que ande casi en bolas acá adentro cuando afuera hace un frío importante. Y bueno, de alguna forma hay que compensar los 595 euros de alquiler, que aunque usted no lo crea no son caros para un apartamento en esta ciudad.

Me mandé dos viajes en bici y un tercero en ómnibus (con la valija) acarreando porquerías. ¡Quedé muerto! Pero no me quejo, es el precio de la libertad.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Cerveza Rosada

La vi en una góndola del supermercado. Me llamó la atención lo feo de los colores de su botella pero, como ya no me sorprende nada de las combinaciones de colores que usan en este país, supuse que era otra cerveza más. Me equivocaba, ella era especial.

Leo en su etiqueta: "1a cerveza rosada". No te creo, pensé, debe ser alguno de los cientos de tipos de cerveza que hay acá y le llamarán rosada por puro marketing. Igual me ganó la curiosidad y terminé comprándome una botellita.

No fue poca mi sorpresa cuando me la serví. Quizás no se note bien en la foto, pero realmente la cerveza ¡es rosada! Como dijo alguna vez un pensador maragato: ¡qué putismo! Para colmo tiene un gusto a frambuesa (¿?) espantoso, que hace que se parezca más a una granadina que a una verdadera checha. Tengo dos palabras para definirla: ¡Una porquería!

En conclusión, encontré una cerveza que no me gusta (bueno, igual me la tomé ¡no me voy a andar haciendo el exquisito!).

viernes, 26 de octubre de 2007

La Noche

Si, Utrecht también tiene su vida nocturna, y un servidor la está empezando a conocer. No es que me guste salir de noche, lo hago por ustedes mis queridos lectores, así tengo algo para contarles ;)

Anoche mi compañero boliviano me invitó a cenar en su casa, así que hacia allá fui, metiendo pedal. No tengo idea de cómo hice, pero pude llegar a su casa sin perderme. Y eso que vive bastante lejos, en donde termina la ciudad hacia el norte.

Todo perfecto. Comimos, tomamos un vinito y arrancamos para el centro. A mitad del camino nos cruzamos con ¡la zona roja de Utrecht! Si, esta ciudad también tiene su calle con vidrieras a un costado. Donde los maniquies que exhiben la (poca) ropa en realidad son seres vivientes y no tienen ninguna intención de venderte ropa. Todo muy prolijo, una hilera de "vidrieras" con foquitos rojos, una calle para que circulen los autos (bien pegado a la vidrieras), una senda para las bicicletas (no tan pegado), y un montón de gente dando vueltas para observar la "mercadería".

Seguimos nuestro camino. Destino: un cafe hispanoamericano donde se canta flamenco. No fue fácil encontrarlo, recorrimos gran parte del oudergracht (uno de los canales que cruza la ciudad). Al final llegamos. Es un pequeño lugar que queda por debajo de la calle, bien pegado al agua. Entramos y nos recibe el dueño, un paraguayo con acento español, que nos invita a pasar muy amablemente. Muy buena onda el lugar, todo el mundo sentado alrededor de una mesa única cantando al ritmo de una guitarra que se van pasando. Hay tipos que cantan bien, incluso dan clases de canto por lo que entendí, pero como dicen los decadentes "cualquiera puede cantar". ¡Hasta yo lo hice! La verdad que no conocía casi ninguna de las canciones, pero igual me pude lucir con algunas estrofas del Martín Fierro, acompañé en una de Sabina y, por supuesto, en todos los estribillos luego de la segunda repetición. Todo a ritmo de palmas y "ole ole" (creo que fui tan careta de mandarme un "¡buena torero!" cuando terminó alguna canción).

La fauna del lugar es bastante entreverada, muy simpática, todos se conocen. La gran mayoría parecen ser españoles, pero hay de todo. Un cocinero chileno ex-hippie, un argentino luthier que hace 30 años está acá (y que ante la pregunta de ¿qué hacés acá? me mando: "me vine por mi primera mujer, luego me quedé por la segunda, y ta, ahora busco la tercera"), un par con aspecto indígena y finalmente, lo que me llamó más la atención, un grupo de holandeses que, vaya uno a saber porque extraña razón, les interesa la cultura española y aprenden a cantar flamenco en un perfecto español.

Por suerte para nuestros bolsillos el cantinero es amigo del boliviano y nos mandó un par de tragos (además de los que compramos) de un buen tinto. Yo también lo conocía, lo había visto la semana pasada en un festival de cerveza bok, con un pedo (él, yo no) que volaba. Es más macanudo cuando se le entiende lo que dice :)




COMENTARIO: Cada día me gusta más el idioma español. Es tan lindo, suena tan bien. Pero lo que más me gusta es escuchar todas esas diferencias de acentos que hay de acuerdo al lugar de donde se viene.

lunes, 22 de octubre de 2007

Muuuuuuuuuuuu

Una de los problemas que atrae el hecho de no dominar el idioma del país donde se vive es que uno pasea por el supermercado sin saber qué carajo está comprando. Te pueden pasar cosas como pensar que compraste algún tipo de comida deshidratada y que eso termine siendo solo una salsa. Pero lo peor que me ha pasado hasta ahora fue el irme un día con unas hermosas hamburguesas, creyéndome que era el campeón del mundo porque las había comprado baratísimas, y al momento de ponerme a cocinar darme cuenta que ahí no había ni un gramo de vaca muerta. Sino que estaban hechas de ese tipo de pasto que dan a llamar soja, y que pretende hacerse pasar por carne.

Los que me conocen saben que yo soy de la idea de que las vacas nos tienen que temer por nuestras ganas de carnearlas y mandarlas para la primera parrilla que encontremos, no porque vayamos a pelearnos con ellas para ver quién come de la mejor pradera. Por lo que me vi aterrado al saber que bajaría en la pirámide alimenticia justo hasta el nivel del rumiante. Pero ta, tampoco voy a andar tirando la plata, así que junté coraje y le entré al pasto fayuto...

Lo peor de todo es que no estuvo tan mal, y lo que es peor aún es que hoy ¡acabo de reincidir! Pasé por al lado de ellas y me engatuzaron con su precio. Y bue -pensé- de última no será carne, pero cuando la mirás se le parece. Además, le meten tanto condimento que ni sabés que será lo que estás comiendo. Así que ta, ¡fuera vacas de ahí que ese pasto es mío!

viernes, 19 de octubre de 2007

Arquitectos...

Ya iba más o menos por la tercera vuelta en círculo, tratando de entender un mapa que me llevaría al instituto donde aprenderé holandés. En eso me encuentro con un grupo numeroso de gente que, guiada por una mujer que les hablaba y señalaba cosas, le sacaba fotos a una casa que aparecía bastante desubicada en el lugar (no pegaba ni con moco con el resto de las casas del barrio).

No hay que ser demasiado inteligente para suponer que este era un grupo de turistas y que, como buenos turistas, se encontraban apreciando algún lugar "importante" de la ciudad. Siguiendo la teoría del rebaño pal matadero (si todos van para ahí, ¿por qué no voy a ir yo?) yo también saqué mis fotos.


Tomé nota de las calles donde me encontraba (para averiguar luego que carajo era eso) y continué con mi búsqueda "idiomática".

Hoy descubro que esa caja de zapatos con rayitas amarillas, azules y rojas, se llama la casa Rietveld-Schröder. Según he podido leer se trata de "una de las obras cumbres de la historia de la arquitectura del siglo XX" y que "ha influenciado más que cualquier otro edificio convencional del inicio del periodo moderno", siendo declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000. Pienso ... ¡qué siesta se pegaron los arquitectos en el siglo XX! ¡Esto es igual a las porquerías de cartón que hacía el pequeño cuando vivíamos en la capilla!

Bueno, si los holandeces siguen influyendo a los arquitectos del mundo, terminaremos viviendo en lugares con una mezcla de colores como la siguiente, que es un claro producto de la legalización del consumo de hongos y marihuana en este país...

lunes, 15 de octubre de 2007

Amistá

Para los que pensaban que la globalización jode solamente para el sur, he aquí un contraejemplo. Aunque usted no lo crea también ¡hay planchas en Holanda! Con sus camperas alfa y todo (no recuerdo bien si vi la clásica gorrita), tendría que averiguar dónde es la noche de las luces de Utrecht. Ya no es una sospecha, es seguro que se van a apoderar del mundo...

A los primeros ejemplares los avisté merodeando por el centro de la ciudad en la noche del viernes. Pero recién entré en contacto con esta especie de planchus holandensis el otro día, en el supermercado.

Una pequeña manada se encontraba en el lugar con el objetivo de pasar a cobre una gran cantidad de botellas (hay cosas que no cambian). Yo estaba pagando en la caja y ellos estaban inmediatamente después de mi.

Cuando termino de pagar, y me dispongo a retirarme, siento que uno de los antes mencionados me golpetea la espalda. ¡A la mierda! pensé; ahora voy a conocer como se dicen en holandés frases como: "¿Disculpame valor no saldrá un brillo ahí pa'l coffee shop?", "Dale, mirá que no te estoy robando, no te ortibiés, te estoy pidiendo con todo respeto" o "¿tas seguro que no tenés más? mostrame la billetera a ver si no tenés más, ¡nene mamá!".

Pero grande fue mi sorpresa cuando en realidad todo lo que hizo el muchacho fue alcanzarme algo que me había olvidado en la caja ... pienso ... ¿serán distintos los planchas por estas latitudes? ¿me habré cruzado con unos chaplanes de los que van a dios es amor?, o finalmente la teoría a la que le tengo más fé: ¿no será que desde que están metidos en el mundo de la política están cuidando más las formas? ¿se habrán avivado que con un poco de paciencia van a robar más y mejor? Si es así, solo me resta decir: ¡Gracias Peluca!



YAPA: La canción del "Movimiento Plancha" (es real).

Como en casa

Un montón de gente apelotonada en una pequeña sala. Pasaportes en idiomas variados. Caras amarillas, negras, marrones y blancas, no rubias. Somos todos de lugares que quedan a varios kilómetros hacia el sur.

No hay nadie en la entrada que te recibe y te da tu número de acuerdo al trámite que vas a realizar. A cambio hay una maquinita exactamente igual a las que se usan en las panaderías de su barrio, pero con las instrucciones en holandés (¿?).

El horario no es para nada amplio, se atiende sólo los lunes de 13 a 17 hs. No te atienden en cinco minutos, tenés que esperar un par de horas como mínimo. El personal no es tan joven ni tan dispuesto a resolverte todos los problemas.

Converso un rato con un peruano, es claro que en esta selección del tercer mundo algún otro sudamericano tenía que haber.

Me atienden, me sacan la placa, me revisan los brazos (¿?) y me voy.

En el camino de vuelta pienso: "que buenos que son estos tipos, que hospitalarios. ¡Siempre queriéndote hacer sentir como en casa!".

jueves, 11 de octubre de 2007

Mi Bici

Hasta hoy andaba transitando por la ciudad en una bicicleta prestada por los dueños de la casa en que me quedo. Y bien digo hasta hoy, porque ¡me acabo de comprar una bicicleta!

Aquí tienen una imagen para poder apreciarla, una joyita me imagino que de decimotercera mano más o menos ;)

Pero no tengo de que quejarme, tiene todo lo que uno le puede pedir. Buenos frenos, guardabarros, luz adelante y atrás, tranca de la rueda de atrás, bocina que hace "triiiin triiiiin" y hasta ¡cambios!

Me costó unos 70 euros, algo que no está nada mal comparado con lo que estaba viendo.

Se la compré a un turco llamado Mohammad. Cuando le fui a pagar con un billete de 100 euros resulta que el tipo no tenía cambio. Quería que yo fuera en la bici, que todavía no había pagado, a buscar cambio por ahí. ¡Hay papá, se ve que hace mucho tiempo que estás viviendo por acá! No pude aceptar la oferta, tenía miedo de mí mismo, que me diera un ataque de uruguayez ;). Lo mandé a ver si podía manguearle cambio a alguien en su trabajo. ¡Me llenó de monedas el h de p!

Ahora estoy como botija con chiche nuevo y tratando de recuperarme la muñeca del viaje desde la universidad acarreando la otra bicicleta.

Quiero ponerle un nombre. Se me ocurrió "La Gazela", pero no es muy original dado que la marca es Gazelle, que supongo querrá decir eso. Así que se escuchan propuestas...



ACTUALIZACIÓN: La bocina ya no hace "triiiin triiiiin". Ha quedado muda luego de sufrir un ataque de vandalismo.

Noche Internacional

Doy unas vueltas en la bici por los alrededores del bar, de manera de llegar puntualmente media hora después de la hora indicada.

Llego al lugar y justo está llegando también el argentino que me había comentado acerca de esta clase de reuniones. Viene con una compañera de Croacia, Ucrania, o algún lugar parecido.

Entramos y nos recibe un Canadiense. Ya había bastante gente en el lugar. Nos invitan con un trago. El primero te lo regalan, el segundo te lo venden.

Charlamos un poco de doctorados, ciencia, vivir acá, vivir allá, etc. El canadiense en cuanto puede se las toma para otro grupo de gente. No conozco a nadie, el argentino conoce a pocos. Igual parece que hay muchos en la misma situación.

El hecho de tener una mujer en el grupo hace que enseguida entren a revolotear los buitres. Entre ellos un italiano. El porteño me dice que ese pibe trabaja en su mismo departamento y nunca lo había ni saludado, y ahora se hace el amigo. La situación me supera y arranco a recorrer un poco el lugar. Es decir, dar unos 5 o 6 pasos hacia algún costado.

Veo a dos que están hablando y me participan de su conversación. No recuerdo de que hablaban. Uno de ellos era Carlos Tanco. Se ve que ese pibe tiene trastornos de personalidad. En Uruguay se hace llamar Darwin Desbocatti y acá se hace el Australiano. Dice que está haciendo un post-doc y no sé que otras cosas. Yo sé que es Carlos Tanco, por eso se va.

El otro contertulio era un español, que está estudiando lengua inglesa. Su objeto de estudio es Shakespeare. Siento un alivio. ¡Puedo hablar un rato en español! Me invita una cerveza, la acepto y luego le retorno la invitación. Hablamos de cuestiones de estudio, la vida y eso.

El argentino se cansa de aguantar a los buitres, que cada vez eran más, y se arrima a nosotros. Hablamos de cosas como el colonialismo español, la identidad uruguaya y argentina, etc.

Se va el porteño y cae un alemán. El tipo no puede entender que alguien estudie algo que no tiene una aplicación concreta, como las obras de Shakespeare por ejemplo (¿?). Tratamos de explicarle. Sigue sin entender. Hablamos otro rato, solucionamos algunos temas de la ciencia en el mundo y se va.

Terminamos con el gallego puteando un rato a Franco y las costumbres que les dejó. Nos despedimos y vuelvo a casa.

Nos vemos el miércoles que viene, dije varias veces en la noche. Y es que así lo sentía. No está mal tener un poco de vida social cada tanto.

Finalmente, me conecto a Internet y hablo un ratito con una uruguaya que quiero y extraño mucho.

martes, 9 de octubre de 2007

Cambios

Siento cambios. Son internos. Pero es en ese momento de soledad cuando los puedo percibir. Es en ese momento cuando no me reconozco. Miro para atrás para ver lo perdido. No me gusta, me da asco. ¿Por qué no me reconozco? ¿Me pudro por dentro? No sé.

Sólo sé que esta dieta nueva me está matando, y que no hay macho que entre al baño cuando yo salgo.


Perdón.

sábado, 6 de octubre de 2007

¡Internet!

Luego de pensar que todo estaba perdido, apareció Wilke con un switcher y un cable largo y ¡aleluya! me pude armar una conexión para mi cuarto. Ahora tengo Internet en el cuarto ¡soy otro jugador!

Es raro pensar que no hace muchos años ni me quemaba por acceder a Internet, y que me conformaba con unas muy pocas y rápidas (por el tiempo, no por la velocidad por supuesto) conexiones discadas. Pero es claro que el humano es un bicho de costumbres, y contra eso no se puede combatir.

Pero va más allá de la costumbre. Este pedazo de cable que pasa por abajo de mi puerta representa mucho más todavía debido a la situación de lejanía de la tierra natal.

Mis viejos llegaron al ratito de haberme conectado. Les mostré el cuarto y charlamos bastante. Luego el pelusa me partió las bolas un buen rato, haciéndome preguntas como ¿para qué lado gira el agua en el water? y varios chistes irreproducibles (por lo malos).

Decidí que esa noche ¡había que festejar! Fui al super y me compré una prepizza y un par de cervecitas de las más baratas posibles (pero aún así mucho mejores que la cerveza uruguaya).

Calenté la pizza y armé la mesa (si, tengo que confesar que el mantel es una toalla de mano, pero como dice mi madre: "no puede faltar el mantelito"), una mesa con televisión uruguaya. Tal era mi desesperación que me banqué un rato a Gorzy y a un programa de VTV. Cené acompañado de Fraschini, el cual luego de aparecer desde un lugar negro y oscuro me pidió que interrumpamos la trasmisión de video, según él para que el audio se escuchara mejor, para mi que mientras hablábamos yo vi una mano negra grandota que le acariciaba el piercing de la oreja, no sé. Luego me puse a ver Café Versátil (¿?).
Por suerte al ratito cayó Caro y pudimos conversar. Estaba un poco apurada, y yo con sueño, pero siempre me alegra pila poder verla un poquito.

Esta noche pasó a visitar mi casa, aunque sea de forma virtual, mucha gente que quiero, y los pude recibir con tranquilidad. Es otra cosa poder irse con una sonrisa a la cama.



YAPA: conversación con Wilke mientras íbamos a la feria.

Wilke: ¿Viste ahí? Cuando veas que dice Coffee Shop no entres, ahí no venden café.

viernes, 5 de octubre de 2007

¿El país del Ricardito?

Recorriendo el supermercado del campus de la universidad, buscando algo baratito para engañar el hambre hasta la cena, me encontré con el siguiente producto:


A lo que pensé: "mirá que bien, al final parece que es verdad que el ricardito es un producto de exportación y todo eso que dicen en las publicidades". Por un segundo me sentí orgulloso.

Pero cuando me puse a buscar el cartelito de "industria uruguaya" me encontré con un muy distinto "Tilburg, Holland". Por un momento quise suponer que estos holandeces son unos ladrones, y que nos robaron el ricardito. Pero dejando el chauvinismo de lado, y conociendo a mis compatriotas, comencé una pequeña investigación que me dejó anonadado.

Resulta que estos bombones se llaman Buys Zoenen (besos de Buys) y existen desde 1920. En realidad este nombre es nuevo, ya que antes se llamaban negerzoenen (besos de negro), nombre que decidieron cambiar porque les parecía "un poco" racista. Nuestra querida empresa Ricard existe desde 1970, es decir que lleva ¡50 años! robando la plata con el tema de que inventaron el ricardito. Notar las similitudes entre el logo de Buys y el de Ricard, también pueden entrar a www.buyszoenen.nl y www.ricard.com.uy y ver que sus páginas web tienen la misma estructura. ¡que ladris por dios! ¡¿se les ocurrió algo a ustedes o el nombre también es afanado?!

Creo que desde que me enteré el asunto ese de los reyes magos no sufría una decepción de este tipo. ¡Sólo falta que el chajá sea japonés!

jueves, 4 de octubre de 2007

Burocracia

Como dije en la otra entrada, aquí también hay burocracia ... y vaya si la hay! Me estoy entrando a pudrir de andar recorriendo escritorios dentro de una oficina, y que cuando llegás a hacer un trámite te manden la ya clásica: "¿tiene usted una cita? ¿no? bueno, le vamos a concertar una cita para que venga en otro momento a realizar este trámite" ¡¡¡¡aaaaarghh!!!! ¡¡¡¿¿¿ y por qué no me atendés vos de unaaaa???!!!

Para colmo, parece que los trámites que estoy haciendo (algo así como solicitar un permiso de residencia para realizar tareas de investigación) no son muy comunes, y por lo tanto el que me atiende nunca tiene ni idea de qué es lo que tiene que hacer. Esto siempre lleva, al igual que en las viejas y queridas oficinas uruguayas, a que tengan que ir a buscar a algún superior que les explique, y que me tengan un buen rato sentado mirando a la nada mientras ellos mantienen conversaciones que para mi suenan a: "-jjasgjsdo gnajm joemn? -neee! kjoorgshh klojkjkjiij bla bla bla".

Si tengo que hacer algo que es recontra común y no debería tener complicaciones, como por ejemplo ir a pagar por el permiso a una de las cajas, ¡aparece mi tremenda yeta y justo se rompe la impresora de los tickets! Otro buen rato de "sjjaaajgn bgjoujin mjooingstraaknem bla bla bla" y me terminan dando una fotocopia de lo poco que pudieron imprimir (¿?). En otro documento me rebautizaron, ahora soy Marcus. No les habrá gustado mi nombre sudaca y le quisieron meter un poco de onda dándole un toque más nórdico, supongo.

Parece que estos trámites no terminan más. El sábado tengo una cita para solicitar mi sofinummer, algo así como un número fiscal, y el lunes voy a sacarme la radiografía de pecho. Por lo que pude entender creo que tienen miedo de que yo tenga tuberculosis, y que todo esto sea parte de un plan terrorista que quiere contagiar y matar a toda la población de los países bajos.

Lo único bueno es que usualmente los empleados son jóvenes, atentos, y están dispuestos a resolverte los problemas. Esto sí que es bastante distinto a nuestro caso, ¡qué razón tiene el Pepe Mujica cuando dice que el empleo público tendría que ser una especie de pasantía a término para que los jóvenes tengan una primera experiencia laboral!

Cambiando un poco de tema, parece que la Universidad me va a pagar un curso de holandés. Veremos entonces si todos esos raros sonidos guturales se comienzan a convertir en cosas con sentido para mis oídos en algún momento. Igual todavía no me imagino yo, hispano parlante con un inglés espantoso, yendo a clases de holandés para angloparlantes. ¡Qué engrudo puede salir de todo eso! creo que termino aprendiendo mandarín sin darme cuenta.




YAPA: traducción de parte de la conversación con el milico que comenté ayer.

Milico: Puede usted hablarme en inglés? si me habla en inglés yo entiendo, pero yo ruso no entiendo.
Yo: Pero yo estoy hablando en inglés.
Milico: Ah .... qué me dijo entonces?




YAPA II: pregunta del moroco en el msn.

Moroco: ¿Cuál es la moneda allá?

Está demás aclarar que trabaja en un cambio. ¿no?

miércoles, 3 de octubre de 2007

Bicinadando en Utrecht

Hoy me levanté a las 7 am, como todos los días (¿?), y me aposté a entrar en el mundo de los "desayunadores". Unos panes negros y raros, un poco de manteca y un té con un raro sabor dulzón. No estuvo mal.

Luego comencé con mi primer misión del día: arrancar en bici para el centro y comenzar los trámites de residencia y registro en el municipio.

Ya veo que la burocracia existe en todos lados, tal vez no tan grotesca como la nuestra, pero existe. Para ser aceptado en este país preciso que me hagan una radiografía de tórax (¿?), me la voy a hacer el lunes, el único día en que se puede hacer.

Volviendo a mi misión, salí en "mi" super bici (altísima, y con freno a contrapedal) rumbo al centro siguiendo a Wilke. Wilke es secretario del Departamento de Informática de la Universidad, y es quién me está brindando un alojamiento temporal (un mes) en un cuarto de su casa. Ayer me enteré que tengo que pagarle 500 euros, pero no está tan mal ya que me da una especie de media pensión, me presta una bici y parece que puedo usar su conexión a Internet (pero sin hacer mucho ruido). Además se a adjudicado la tarea de enseñarme a vivir acá, dándome cada día una nueva lección ¿serán estructurados los holandeses? La lección de hoy era ir hasta el centro, por eso lo seguía.

Cuando llegamos a la oficina de inmigración (Arthur van Schendekstraat 500) Wilke se las tomó para la Universidad, y me dejó librado a mis actos, cual pájaro enseñando a sus pichones a volar.


Luego de sacarme una foto de pasaporte en una camioneta que está estacionada en la puerta, y una extraña conversación con el milico de recepción (que pensaba que yo hablaba en ruso!!), logramos ponernos de acuerdo y empecé con el tramiterío, de un escritorio a otro. Mañana tengo que volver...

Luego vino lo mejor ... un paseo sin rumbo en bicicleta por las callecitas del centro. Realmente una belleza de ciudad, no me queda otra que pecar de poco imaginativo y referenciar a la publicidad de mastercard: "cuatro fotos tipo pasaporte 10 euros, aplicar para la residencia en holanda 188 euros, un paseo en bici por las bici-rutas de Utrecht, no tiene precio".

Un rato más tarde encontré alguna referencia de calle conocida y me mandé a desandar el camino recorrido previamente con mi tutor.

Camino a la Universidad me agarró un chaparrón increíble. Me empapé de lo lindo, pero por lo que veo es muy común eso aquí, porque todo el mundo seguía su camino como si nada pasara, no se escuchaba ni una sola puteada, ¿o será que no sé como se putea en dutch? ¡Tengo tantas cosas por aprender!

Y bue! Ahora estoy, mate en mano, escribiendo estas últimas líneas, mirando por la ventana de mi oficina como ya no llueve más...